Cada mes de diciembre se repite la misma prisa: revisar cuentas, hacer números y descubrir, muchas veces demasiado tarde, que una decisión tomada en noviembre habría permitido pagar bastante menos a Hacienda. La buena noticia es que buena parte de las decisiones que marcan la diferencia en la próxima declaración de la renta se pueden planificar con tranquilidad si se empieza a pensar en ellas ahora, con dos o tres meses de margen antes del cierre del ejercicio.
Repasamos las estrategias de última hora más relevantes, con especial atención a las que tienen relación con la vivienda y las inversiones inmobiliarias, uno de los terrenos donde más se suele jugar esta partida.
Aportar a un plan de pensiones antes del 31 de diciembre
Sigue siendo una de las palancas fiscales más conocidas, aunque conviene tener claros los límites actuales para no llevarse sorpresas. El máximo que se puede aportar y deducir en un plan de pensiones individual es de 1.500 euros anuales. Si tu empresa cuenta con un plan de empleo, ese límite puede ampliarse hasta los 10.000 euros conjuntos entre tu aportación personal y la de la empresa. Además, si tienes cónyuge con rentas anuales inferiores a 8.000 euros, puedes aportar hasta 1.000 euros adicionales a su plan y beneficiarte tú de la reducción.
La clave está en que estas aportaciones solo reducen la base imponible del ejercicio en el que se realizan, por lo que hacerlas en diciembre in extremis funciona igual de bien que hacerlas en enero, pero dejarlo pasar significa perder esa reducción para todo el año.
Revisar ganancias y pérdidas patrimoniales antes de que cierre el ejercicio
Si este año has vendido una vivienda, un local, acciones o participaciones de fondos con ganancia, es el momento de revisar si tienes en cartera algún activo con pérdidas latentes que te interese materializar antes de fin de año. La normativa permite compensar las pérdidas patrimoniales con las ganancias generadas en el mismo ejercicio, y si el resultado sigue siendo negativo, se puede compensar además hasta un 25% del saldo positivo de la otra base (ahorro o general), arrastrando el resto durante los cuatro años siguientes.
Esta es una de las estrategias más utilizadas por quien ha obtenido una plusvalía importante por la venta de un inmueble: buscar en la cartera de inversión posiciones que compensen, aunque sea parcialmente, esa ganancia y reduzcan la factura fiscal del año. Eso sí, conviene analizarlo con calma y no dejarse llevar únicamente por el ahorro fiscal, ya que vender un activo solo por motivos tributarios no siempre es la decisión financiera más acertada a medio plazo.
Poner al día los gastos deducibles del alquiler
Quien tiene una vivienda alquilada debe recordar que buena parte de los gastos asociados al inmueble —comunidad, IBI, seguros, intereses de la hipoteca, gastos de conservación y reparación, amortización del inmueble— son deducibles del rendimiento del alquiler, siempre dentro de los límites que marca la normativa. El cierre de año es un buen momento para revisar que todas las facturas y justificantes estén localizados y ordenados, y para valorar si conviene adelantar alguna reparación o gasto de mantenimiento pendiente antes del 31 de diciembre, de forma que compute en el ejercicio actual en lugar de en el siguiente.
También conviene revisar si el contrato de alquiler y las condiciones del inmueble cumplen los requisitos para aplicar las reducciones vigentes sobre el rendimiento neto, que pueden variar en función de si la vivienda se encuentra en una zona declarada como tensionada o si el inquilino es joven, entre otros factores.
Revisar si te compensa amortizar hipoteca antes de fin de año
Con el euríbor en máximos del año, algunas familias con capacidad de ahorro se plantean amortizar parte de su hipoteca antes de que termine el ejercicio. Conviene recordar que la deducción por inversión en vivienda habitual solo sigue vigente, en régimen transitorio, para quienes compraron su vivienda antes de 2013 y venían aplicándola en años anteriores; para el resto de hipotecas, la decisión de amortizar debe evaluarse exclusivamente por criterios financieros, comparando el ahorro en intereses frente a otras alternativas de ahorro o inversión disponibles.
Planificar, no improvisar
El hilo común de todas estas estrategias es el mismo: funcionan mejor cuando se planifican con tiempo que cuando se improvisan en los últimos días de diciembre. Revisar la situación patrimonial, las operaciones inmobiliarias cerradas durante el año y los gastos pendientes de justificar en octubre o noviembre da margen para tomar decisiones con criterio, pedir asesoramiento si hace falta, y evitar errores por las prisas de última hora.
Un cierre de año también es un buen momento para revisar tu patrimonio inmobiliario
Más allá de la parte estrictamente fiscal, el final de año es también un buen momento para hacer balance de la situación patrimonial: si tienes pensado vender un inmueble, comprar uno nuevo o reorganizar tus inversiones, entender el impacto fiscal de cada movimiento antes de ejecutarlo permite tomar decisiones con mucha más seguridad. Desde Globalpiso, cuando acompañamos a un propietario en la venta o compra de una vivienda en estas fechas, siempre recomendamos coordinar la operación con su asesor fiscal, precisamente para aprovechar estas ventanas de planificación antes de que el ejercicio se cierre y las opciones se reduzcan.
En definitiva, octubre y noviembre son los meses en los que todavía se puede actuar con margen sobre la declaración de la renta que se presentará el año que viene. Revisar aportaciones, pérdidas y ganancias, gastos deducibles y decisiones patrimoniales pendientes antes de que llegue diciembre es, sencillamente, la forma más sencilla de no dejar dinero sobre la mesa por pura falta de tiempo.
Un aviso importante antes de tomar decisiones
Conviene recordar que cada situación patrimonial y familiar es distinta, y que decisiones como compensar pérdidas patrimoniales, aportar a un plan de pensiones o amortizar hipoteca deben valorarse siempre en el contexto completo de cada persona, no solo por su efecto fiscal inmediato. Este repaso tiene un propósito informativo, pensado para que sepas qué preguntas plantear y qué plazos tener en cuenta, pero no sustituye el análisis personalizado de un asesor fiscal, que es quien puede confirmar cómo se


